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EL LIDERAZGO ES UNA CAPACIDAD Y NO UNA NECESIDAD

EVERT SILVA ALIAGA

Aprender a ver que el liderazgo es una esfuerzo para brindar y sostener buenos vínculos con los demás, es toda una novedad que contrasta nuestra idea del liderazgo como necesidad de acumulación, protagonismos y control de las personas. Para entender mejor este giro, debemos partir de la premisa de que «los seres humanos tenemos un deseo de estar y permanecer en buenas relaciones», aportando nuestras capacidades y complementándonos con la de los demás. Esto explica la necesidad de que los lideres de hoy, además de contar con capacidades técnicas y especializadas, también se les exija mostrar voluntad y prácticas de buenas habilidades relacionales. 

El liderazgo como un rol de pocos privilegiados a venido siendo superado por la democratización y compartir conjunta de responsabilidades y facultades, es aquí cuando se comprende mejor la activación del ingenio humano para sumar todas las capacidades a través de la construcción de buenos vínculos, ya no para la satisfacción de unos pocos, sino para el bienestar de todas y todos los que integran el grupo, comunidad o institución. El liderazgo de estos tiempos ya no es una necesidad que pocos satisfacen, sino la infinitud de capacidades latente en cada persona, que emerge con mejor celeridad cuando la convivencia de la vida grupal y comunitaria se da en paz. 

Hemos aprendido desde el enfoque restaurativo que un entorno relacional seguro, justo e inspirador dispone a las personas a comprometerse con el desarrollo de capacidades de orden personal y colectivo. Lo contrario, entornos hostiles y amenazantes, no solamente paralizan el desarrollo de competencias socioemocionales, sino que incitan a las personas a usar sus pocas capacidades en contra de los vínculos, de esta manera, limitando más el desarrollo de las capacidades relacionales, para sí mismo y para los demás.  

El liderazgo personal y, sobre todo, el liderazgo comunitario, es una fuerza extensiva en cada uno y un anhelo presente como seres gregarios que somo

Desde la perspectiva de los autoliderazgos, explorar, encontrar, educar y madurar nuestras mejores capacidades tiene un factor de supervivencia y realización personal, pero la plenitud de este objetivo es más presente, eficiente, efectivo y satisfactorio cuando lo hacemos con las personas y no contra ellas o para ellas, es decir se gana más cuando lo hacemos desde una perspectiva de coliderazgo. En ambos liderazgos es esencial la fuerza y voluntad humana de explorar, ejercer y proyectar sus talentos y capacidades para y con los demás.   

Este factor último nos devela que el liderazgo personal y, sobre todo, el liderazgo comunitario, es una fuerza extensiva en cada uno y un anhelo presente como seres gregarios que somos, el cual nos pone ante la tarea de aportar y ser enriquecidos con los talentos de los otros. Hay más despertar y crecimiento de las capacidades cuando nuestras miradas reconocen que estamos relacionados, no porque lo necesitamos estar, sino porque nuestras vidas se han desplegado así y no cesa de hacerlo. Nuestra humanidad se despliega en mejor plenitud gracias y solo a través de los buenos vínculos que nos han cuidado, compartido, pero también nos inspiran para retornar aquello que hemos recibido de los demás, devolver el deseo y la fuerza para buscar y sostener buenos vínculo. 

En consecuencia, el autoliderazgo y el coliderazgo, como fuerza para estar y permanecer en buenos vínculos, no es una necesidad humana, sino una capacidad que está inserta en cada uno y nos configura como humanos, incluso desde nuestra biología e historia evolutiva. El verdadero desarrollo de nuestros liderazgos es más viable y posible solo cuando nos encontramos y mantenemos en buenas relaciones.

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